Robert Roberts y las hadas

PH Emerson 26 de julio de 2015
galés
Intermedio
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Robert Roberts era un carpintero que trabajaba duro y bien; pero nunca podía callarse. Un día, mientras cruzaba un arroyo, un hombrecillo se le acercó y le dijo:

“Robert Roberts, sube al acebo que se inclina sobre el camino en la Colina Roja, cava debajo de él y serás recompensado.”

A la mañana siguiente, al amanecer, Robert Roberts se dirigió al lugar y cavó un gran hoyo antes de que nadie se levantara, cuando encontró una caja de oro. Regresó al mismo sitio dos veces más, cavó y encontró oro en ambas ocasiones. Pero a medida que se enriquecía, comenzó a alardear y a insinuar que tenía amigos misteriosos. Un día, cuando la conversación giró en torno a las hadas, dijo que las conocía muy bien y que le daban dinero. Robert Roberts no volvió a pensar en el asunto hasta que regresó al lugar una semana después, al atardecer. Cuando llegó al árbol y comenzó a cavar como de costumbre, grandes piedras rodaron ladera abajo, rozándolo, por lo que huyó despavorido y nunca más se acercó al lugar.