Alicia y la aguja
Enhebrando la aguja con sumo cuidado, la tela fue alcanzada por una ráfaga de viento y salió disparada por los aires. Alice estaba roja, lo había intentado quince veces. Su pulgar sangraba sobre un lienzo blanco. No importaba, no importaba, solo eran agujeros en su ropa. Sus calcetines eran tan viejos que se podían contar los dedos. Ellos…