El panadero que horneó la luna
Érase una vez, en una aldea enclavada entre un río y una colina, vivía un panadero llamado Sostene que hacía un pan tan exquisito que los viajeros se desviaban tres días de su camino solo para probar una hogaza. Sus hornos ardían con un cálido resplandor anaranjado, y el aroma de su pan recién horneado…